De la presión cotidiana al colapso emocional
Es común que el estrés laboral, especialmente cuando deriva en un agotamiento profundo, sea la puerta de entrada a problemas de motivación y sentimientos de tristeza persistente. Muchas veces, los pacientes llegan a consulta sintiendo los efectos del insomnio y la baja autoestima, sin notar que estos síntomas son, en realidad, derivaciones de un estado de sobreexigencia sostenido. Si no se aborda a tiempo, este proceso puede abrir paso a trastornos emocionales como la ansiedad o la depresión, complicando aún más la capacidad de respuesta ante los conflictos personales.
